Antes de que exista la cifra en el Excel del presupuesto, existe un mensaje. Casi siempre son tres renglones escritos un martes a las siete de la noche: «buenas tardes, me regala una cotización para la asamblea del conjunto, somos 180 apartamentos». Ese mensaje es el que decide, meses después, si en marzo la plata alcanza o si toca hacer magia.

No porque esté mal escrito, sino porque no trae con qué responder. El proveedor contesta lo que puede: un número redondo que cubre lo que él se imagina. Y como cada uno se imagina algo distinto, terminas con dos propuestas que no se pueden comparar y una decisión que se toma mirando el total, que es justamente lo único que no informa nada.

Este artículo es sobre esa parte del trabajo: pedir y comparar. Los rubros —qué líneas componen la partida y cómo estimar cada una— ya los desglosamos en los rubros del presupuesto de la asamblea, así que aquí los damos por sabidos. Lo que sigue es lo de después: qué mandar para que te coticen bien, qué exigirle a la respuesta y cómo poner dos propuestas distintas en una misma tabla sin ser experta en sonido ni en votaciones.

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datos que van
en tu solicitud
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líneas que debe traer
toda propuesta
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filas explican casi
toda la diferencia de precio

1. Por qué dos cotizaciones de la misma asamblea dan tan distinto

Cuando llegan dos propuestas y una vale bastante menos que la otra, la reacción natural es pensar que alguien está caro. Casi siempre es otra cosa: están cotizando reuniones diferentes. La palabra «sonido» no significa lo mismo en las dos hojas. En una puede ser una cabina y un micrófono de mesa; en otra, dos puntos de sonido, dos micrófonos inalámbricos para el público y un operador que se queda toda la jornada. Las dos dicen «sonido».

Lo mismo pasa con el tiempo. Una asamblea ordinaria con informe de gestión, estados financieros, presupuesto y elección de consejo rara vez dura menos de cuatro horas, y el montaje empieza mucho antes de la hora del citatorio: si te interesa verlo minuto a minuto, está en el cronograma del día de la asamblea. Una propuesta que cubre «la jornada» y otra que cubre «cuatro horas» pueden terminar valiendo lo mismo el día que la reunión se estira hasta las once de la noche, solo que una lo dice antes y la otra después.

La buena noticia

Esto se arregla del lado de acá, y sale gratis. No hace falta saber de audio ni de sistemas de votación: basta con que las dos propuestas respondan las mismas preguntas. Cuando las preguntas son iguales, las cifras se vuelven comparables y la decisión se toma sola.

2. Los 12 datos que debes mandar para que te coticen bien (y el mismo día)

Un proveedor que sabe lo que hace necesita doce datos para armarte una propuesta seria. Si no se los das, te va a preguntar —y ahí se van tres días de ida y vuelta— o va a suponer, que es peor. Caben todos en un mensaje de WhatsApp.

Los datos que cambian una propuesta de logística de asamblea. Elaboración de CLICK a partir de la operación de más de 500 asambleas.
Dato Por qué cambia la propuesta
1. Unidades privadasDefine el listado de coeficientes, los tarjetones o los controles, y el tamaño del registro.
2. Asistencia que esperasNo es lo mismo 180 unidades con 60 asistentes que con 150. De aquí salen mesas de registro y personal.
3. Ciudad o municipioFuera de Bogotá entran desplazamiento y tiempos de transporte del equipo.
4. Ordinaria o extraordinariaCambia la duración esperada y la agenda. Y cambia el plazo de convocatoria, que no es el mismo en las dos.
5. ModalidadPresencial, virtual o híbrida. La híbrida sostiene dos salas a la vez: es la que más equipo y más gente pide.
6. Fecha y hora tentativasEs lo que permite apartar agenda. Un sábado de marzo en la mañana es el momento más disputado del año.
7. Dónde sesionan y qué tan grande esSalón comunal, parqueadero, zona verde, salón externo. El metraje define cuántos puntos de sonido pide.
8. Cerrado o al aire libreCon luz natural un videobeam se ve con dificultad; ahí la pantalla LED es la que responde bien.
9. Cuántos puntos se votanCada votación consume tiempo de sesión. Diez puntos y tres puntos no son la misma reunión.
10. Si hay puntos del 70 %Los del artículo 46 de la Ley 675 son los que más agradecen un conteo instantáneo y exacto por coeficiente.
11. Si necesitas apoyo con el actaGrabación, transcripción y redacción son un servicio aparte, y conviene saber desde el principio si va incluido.
12. Historial de cortes de energíaSi el sector se va la luz, la planta o la UPS deja de ser un lujo y pasa a ser una línea del contrato.

Si quieres el mensaje ya redactado

En el artículo hermano sobre los rubros del presupuesto 2027 hay un armador que toma tres respuestas y te devuelve el texto de solicitud listo para copiar, con estos datos ordenados. Sirve para mandárselo a cualquier proveedor, no solo a nosotros.

3. Las 9 líneas que debe traer la propuesta (y qué significa que falten)

Esta es la parte que casi nadie exige, y es la que evita las sorpresas. No se trata de pedir un contrato de veinte páginas: se trata de que estas nueve cosas estén escritas en alguna parte del documento que te mandaron.

1. Cuántas horas cubre y qué pasa si se alarga

Es la línea número uno porque es la que más veces produce un cobro que nadie esperaba. Debe decir desde qué hora hasta qué hora, y cuánto vale la hora adicional. Si dice «la jornada», pregunta qué es una jornada en horas. Y ojo con una trampa amable de calendario: si la reunión no alcanza quórum, el artículo 41 de la Ley 675 de 2001 prevé una nueva reunión el tercer día hábil siguiente a las 8:00 p. m. —y el mismo artículo exige que en la convocatoria se deje constancia de esa regla—. Eso ya no son horas adicionales: es otro día entero. Sobre qué se puede y qué no se puede decidir en esa reunión hablamos en qué decisiones caben en la segunda convocatoria.

2. Los equipos con cantidad y tipo, no con adjetivos

«Sonido profesional» no es una cantidad. «Dos cabinas activas, un micrófono de solapa, dos micrófonos inalámbricos de mano para el público y consola de cuatro canales» sí lo es, y se puede comparar con la otra propuesta línea por línea. Lo mismo con la proyección: pide que diga si es videobeam o pantalla LED y de qué tamaño. Si quieres calcular por tu cuenta cuánto pide tu salón, la cuenta por metros y asistentes está en cuántos micrófonos y parlantes necesita tu salón, y el detalle de qué se alquila solo para ese día, en alquiler de equipos para asambleas.

3. Cuánta gente viene y qué hace cada uno

Una asamblea de 300 asistentes con una sola persona de registro es una fila de cuarenta minutos en la puerta mientras adentro empieza la reunión. La propuesta debe decir cuántas personas van y en qué rol: coordinación, sonido, registro, apoyo de secretaría. Este es, con las horas, el dato que más explica una diferencia grande de precio entre dos propuestas.

4. A qué hora montan y a qué hora prueban

Montar no es llegar. Una propuesta seria dice a qué hora entra el equipo, cuánto dura el montaje y a qué hora hace la prueba de sonido y de proyección con el computador que se va a usar ese día. Si la prueba queda para «un rato antes», va a ser mientras la gente entra.

5. Cómo se registra la asistencia y cómo se cuenta el voto

Aquí hay un detalle que la ley resuelve y conviene tener presente: el artículo 37 de la Ley 675 establece que el voto de cada propietario equivale al porcentaje del coeficiente de copropiedad de su bien privado. No es una persona, un voto: es coeficiente. Así que la pregunta correcta no es «¿tienen sistema de votación?» sino «¿el conteo es por coeficiente y qué reporte me queda de cada punto?». Ese reporte es lo que después alimenta el acta sin que nadie tenga que reconstruir cifras de memoria; cómo se traslada al documento lo explicamos en cómo pasar los resultados de la votación al acta.

Un matiz que casi nadie menciona (y que a ti te sirve)

En copropiedades de vivienda el conteo tiene dos caras. La Corte Constitucional, en la Sentencia C-522 de 2002 y luego en la C-738 de 2002, condicionó la aplicación del voto por coeficiente a las decisiones de contenido económico; para las que no lo son, el criterio es una unidad, un voto, y eso alcanza también al quórum. Un proveedor que sepa de esto te va a preguntar qué puntos vas a votar antes de configurar nada. Es una buena señal.

6. Qué pasa con la segunda convocatoria

Debe estar escrito: si el tercer día hábil hay que volver, ¿está incluido, se cobra igual, se cobra a mitad? Cualquiera de las tres respuestas sirve; lo que no sirve es que no diga nada, porque esa noche no es momento de negociar.

7. El plan B técnico

Tres cosas: respaldo de energía si el sector tiene cortes, un micrófono adicional al que se va a usar, y —si hay sala virtual— un segundo canal de internet que no sea el wifi del salón comunal. Que esté en la propuesta significa que el proveedor ya vivió el día en que falló algo.

8. Qué queda después de la reunión, y cuándo

Reporte de asistencia, reporte de cada votación, y en cuántos días te los entregan. Este punto importa porque los plazos del acta corren desde la reunión, no desde que el proveedor tenga tiempo: en la asamblea presencial el acta la firman presidente y secretario y se pone a disposición de los propietarios dentro de un lapso no superior a 20 días hábiles (artículo 47), mientras que en la no presencial la suscribe el representante legal y se comunica dentro de los 10 días siguientes (artículo 44). Si los soportes llegan tarde, el apurado eres tú, no él.

9. Vigencia, forma de pago y qué pasa si se mueve la fecha

Una propuesta pedida en octubre para ejecutar en marzo necesita decir hasta cuándo sostiene el precio. Y como las fechas de asamblea se mueven —el consejo pide otro sábado, el salón no está disponible—, vale la pena que diga qué pasa si cambias la fecha con dos semanas de aviso. Es la línea más aburrida de las nueve y la que más tranquilidad da en enero.

4. Siete preguntas que le puedes hacer a cualquier proveedor

Ninguna requiere que sepas de audio. Todas se responden con datos verificables, y esa es la gracia: el que responde con datos suele ser el que cumple.

Nuestras respuestas, para que tengas con qué contrastar

Para que las preguntas sirvan de algo, alguien tiene que responderlas primero. Las nuestras: equipos propios —pantallas LED, sonido tipo line array o cabinas según el salón, cámaras 4K—, controles de votación físicos configurados con el coeficiente de cada inmueble, y plataforma propia para las virtuales e híbridas, con más de 150 asambleas realizadas sobre ella sin un solo problema técnico. Contrasta esas cifras con las de quien te esté cotizando: el punto de esta sección no es que nos contrates, es que hagas las siete preguntas.

5. Comparador: pon las dos propuestas en la misma tabla

Ya con las propuestas en la mano, el error clásico es ir directo al total. El método que funciona es al revés: primero se homologan, después se miran las cifras. Marca abajo qué trae cada una. Donde una no diga nada, déjalo sin marcar —«no dice» no es lo mismo que «está incluido»—, y el comparador te arma el mensaje para pedir exactamente lo que falta.

No pide correo, no envía nada y no guarda nada: todo pasa dentro de tu navegador. Si además quieres ver qué incluye un montaje completo antes de comparar, está en el pilar de logística de asambleas.

⚖️ Comparador de propuestas

Marca lo que trae cada documento. Nueve filas, dos columnas.

Lo que debe decir la propuesta Propuesta A Propuesta B

Lo que falta preguntar

    Mensaje listo para pedir lo que falta

    El comparador no puntúa precios: puntúa qué tan comparable es cada propuesta. Si prefieres escribir por correo, el mismo texto funciona en comercial@asambleas.click.

    Las tres filas que explican casi toda la diferencia

    Cuando dos propuestas dan muy distinto, en nuestra experiencia la explicación está casi siempre en tres de las nueve filas: las horas cubiertas, cuántas personas van en sitio y si la segunda convocatoria está prevista. Iguala esas tres y vuelve a mirar los totales. Es frecuente que la más barata deje de serlo, y también que la más cara resulte estar cotizando de más algo que tu conjunto no necesita: las dos cosas son información útil.

    6. Qué mayoría necesita de verdad este rubro (y por qué es una buena noticia)

    Hay una idea que circula en muchos consejos y que vale la pena aclarar, porque desactiva un miedo que no tiene por qué existir: meter la asamblea como rubro del presupuesto anual no exige el 70 %.

    El reparto es este. El artículo 38, numeral 4, de la Ley 675 de 2001 le asigna a la asamblea general aprobar el presupuesto anual del edificio o conjunto y las cuotas para atender las expensas. Y el artículo 45 fija con qué mayoría: la asamblea sesiona con un número plural de propietarios que represente por lo menos más de la mitad de los coeficientes, y las decisiones se toman con el voto favorable de la mitad más uno de los coeficientes representados en la respectiva sesión. Esa es la mayoría ordinaria, y es la que aplica al presupuesto con todos sus rubros adentro.

    El 70 % del artículo 46 es la excepción, y aplica a una lista taxativa. En materia de plata, el que suele confundirse es el numeral 2: la imposición de expensas extraordinarias cuya cuantía total, durante la vigencia presupuestal, supere cuatro veces el valor de las expensas necesarias mensuales. Fíjate en las tres piezas de esa frase: extraordinarias, acumuladas en el año y por encima de cuatro veces la cuota mensual necesaria. Un rubro que va dentro del presupuesto ordinario no es ninguna de las tres.

    Traducido al trabajo de esta semana

    Que el rubro quede bien cotizado ahora es, entre otras cosas, la forma más simple de que nunca haya que llevar el tema como expensa extraordinaria después. Presupuestado a tiempo, es una línea más que se aprueba con la mayoría de siempre.

    Y un dato de calendario que cambia la agenda de contratación: estamos en temporada de extraordinarias, no de ordinarias. Los 15 días calendario de antelación del artículo 39 están escritos para la ordinaria. Para la extraordinaria manda el reglamento de cada copropiedad; si el reglamento calla, el Ministerio de Vivienda ha recomendado —en concepto orientador, no vinculante— aplicar ese mismo plazo de forma analógica, atendiendo a los principios de publicidad y participación. El estándar práctico es una antelación razonable. Para la cotización, la consecuencia es sencilla: mira primero tu reglamento, y de ahí sale la fecha límite real para cerrar proveedor. Si ya tienes fecha en mente, la calculadora de plazos de convocatoria te da el último día para citar.

    7. El orden que conviene entre septiembre y diciembre

    Antes de la tabla, una aclaración honesta que también hicimos en el artículo de rubros: ninguna norma fija el mes en que se redacta el borrador del presupuesto. Lo que sí se puede reconstruir es la cuenta hacia atrás: la ordinaria se celebra en la fecha que señale el reglamento y, en silencio de este, dentro de los tres meses siguientes al vencimiento del período presupuestal, con convocatoria de al menos quince días calendario (artículo 39). De ahí que el borrador tenga que estar cerrado antes de marzo. El calendario de abajo es lo que vemos nosotros en operación, no una regla del sector.

    MesQué hacerPor qué en ese mes
    Septiembre Armar la solicitud con los 12 datos y mandarla a dos o tres proveedores el mismo día, con el mismo texto. Mismo texto para todos es lo único que hace comparables las respuestas. Y hay agenda de sobra para que coticen bien.
    Octubre Homologar con las 9 líneas, pedir lo que falte y agendar la visita técnica al salón con el finalista. La visita técnica en octubre corrige el montaje; en febrero solo confirma lo que ya no se puede cambiar.
    Noviembre Cerrar la cifra del rubro con la propuesta más completa más un 10 o 15 %, y escribir el párrafo que la explica en el informe. El borrador entra a revisión del consejo. Después de esto, mover cifras cuesta reuniones.
    Diciembre Apartar fecha y hora, aunque el presupuesto todavía no esté aprobado. Las mejores fechas de febrero y marzo se ocupan antes de que empiece el año: quien aparta en diciembre escoge, quien llama en febrero acepta.

    Si la reunión que tienes encima es una extraordinaria de este semestre y no la ordinaria de 2027, el orden es el mismo pero comprimido, y la modalidad pesa más: en cómo se opera una asamblea virtual o híbrida está qué se monta de cada lado cuando hay gente conectada.

    8. Preguntas frecuentes

    ¿Qué debe incluir una cotización de logística de asamblea?

    Nueve cosas verificables leyendo el documento: horas cubiertas y valor de la hora adicional; equipos con cantidad y tipo; cuántas personas van y en qué rol; hora de montaje y de prueba; cómo se registra la asistencia y cómo se cuenta el voto por coeficiente; qué pasa con la segunda convocatoria; el plan B técnico; qué entregables quedan y en cuántos días; y vigencia, forma de pago y qué ocurre si se mueve la fecha.

    ¿Qué datos debo darle al proveedor para que me cotice?

    Doce, y caben en un mensaje: unidades privadas, asistencia esperada, ciudad, si es ordinaria o extraordinaria, modalidad, fecha y hora tentativas, dónde sesionan y qué tan grande es el sitio, si es cerrado o al aire libre, cuántos puntos se votan, si alguno exige el 70 % del artículo 46, si necesitas apoyo con el acta y si el sector tiene cortes de energía.

    ¿El rubro de la asamblea necesita el 70 % para aprobarse?

    No. El presupuesto anual, con sus rubros adentro, lo aprueba la asamblea con la mayoría ordinaria: el art. 45 exige sesionar con más de la mitad de los coeficientes y decidir con la mitad más uno de los coeficientes representados en la sesión, y el art. 38, numeral 4, es el que le asigna a la asamblea aprobar el presupuesto anual y las cuotas. El 70 % del art. 46 aplica a una lista taxativa y, en plata, a las expensas extraordinarias cuya cuantía total durante la vigencia presupuestal supere cuatro veces las expensas necesarias mensuales.

    ¿Cómo comparo dos cotizaciones que no se parecen?

    Homologándolas antes de mirar el total: las dos en una misma tabla, con las mismas nueve filas, y «no dice» escrito donde no diga nada. Casi toda la diferencia de precio suele explicarse por tres filas —horas cubiertas, personal en sitio y segunda convocatoria—. Igualadas esas tres, las cifras por fin significan lo mismo.

    ¿Cuándo conviene pedir la cotización de 2027?

    Mientras el borrador todavía se puede editar, que en la mayoría de administraciones es el último trimestre. Ninguna norma fija ese mes; lo que fija la ley es la cuenta hacia atrás: ordinaria dentro de los tres meses siguientes al cierre del período presupuestal salvo que el reglamento diga otra fecha, y convocatoria con no menos de quince días calendario (art. 39). Hay además una razón de agenda: casi todos los conjuntos se reúnen en las mismas semanas.

    Si es extraordinaria, ¿también son 15 días?

    No necesariamente. Los quince días calendario del art. 39 están escritos para la ordinaria. En la extraordinaria manda el reglamento de la copropiedad; si guarda silencio, el Ministerio de Vivienda ha recomendado aplicar ese plazo de forma analógica en concepto orientador y no vinculante. El estándar práctico es una antelación razonable, suficiente para que cada propietario se entere y se informe.

    ¿Vale la pena pedir visita técnica al salón?

    Sí, y suele ser gratis. Resuelve en veinte minutos lo que por WhatsApp toma tres días: dónde hay tomas de corriente, si el eco del salón obliga a un montaje distinto, por dónde entra el equipo, si el aforo real alcanza para la asistencia que esperas. Además te deja ver cómo trabaja el proveedor antes de firmarle nada.

    ¿Quieres una propuesta que ya traiga las nueve líneas escritas?

    Mándanos los datos de tu conjunto y te devolvemos la cotización con horas cubiertas, equipos con cantidad y tipo, personal por rol, previsión de segunda convocatoria y entregables para el acta, en un formato que puedes pegar directo en el borrador del presupuesto 2027. En CLICK montamos sonido, proyección y registro con equipos propios, acreditamos y contamos por coeficiente, y para las virtuales e híbridas usamos plataforma propia: más de 150 asambleas operadas en ella sin un solo problema técnico, sobre más de 500 asambleas en total. Compáranos con quien quieras, con la misma tabla.

    Conclusión

    Pedir bien una cotización no es desconfiar de nadie: es hacerle al proveedor las preguntas que le permiten cotizar de verdad. Doce datos en el mensaje, nueve líneas en la respuesta, siete preguntas antes de decidir. Con eso, la conversación deja de girar alrededor del total y pasa a girar alrededor de lo que va a pasar el sábado de la asamblea, que es lo que en realidad estás comprando.

    Manda hoy la solicitud a dos o tres proveedores con el mismo texto y vuelve a esta página cuando lleguen las respuestas para homologarlas. Tú te llevas los aplausos de una asamblea que salió redonda; nosotros ponemos los equipos, el personal y el conteo. Si quieres que la nuestra sea una de las propuestas sobre la mesa, escríbenos por WhatsApp al 315 995 3357 o a comercial@asambleas.click con las unidades, la modalidad y la fecha tentativa.

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    De la cotización al montaje del día.

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